sábado, 3 de diciembre de 2011

(IM)PACIENTE HABITACIÓN 211 2ª FASE: VUELTA A LA INFANCIA?

Mi madre lleva días preparando mi cama, mis pijamas, mi regreso a la infancia.
Pero más que infancia parece una aceleración del tiempo y me he convertido en mi yo abuelil.
Pastillas, siestas, pijama, zapatillas, pelo asartenado, ducha en taburete, mi madre poniéndome los calcetines y, sentada secándome la barriga, no puedo evitar decir la frase de mi abuela “qué pena llegar a viejos”, y después toser para hacerlo más creíble.
Pipi, agua, pastillas, siestas y un desacompasado clac-clac apaga los ronquidos de la noche. Es un sonido vibrante entre goma y metal que parece que en cualquier momento se vaya a desmontar.
Ay, mi fiel compañera la muleta. Es como una fregona, la pongas donde la pongas se resbala y se cae. Pero ahí está, no huye.
Y comer, comer, comer y comer después de comer. Tengo la ligera sospecha que mi madre me está cebando para cocinarme en la noche de Navidad.
Aunque si sigo pinchándome en la barriga heparina de esa hasta entonces, su plan no será satisfactorio. Tengo la panza como un colador. Y la piel cada día se resiste más a ser atravesada, piel de elefante, valentía de ratón.
Me quejo una y otra vez de lo mismo. Me quejo de que me quejo. Pero los días pasan y no aprendo. Soy una mala enferma, soy la impaciente de la habitación 211.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

(IM)PACIENTE HABITACIÓN 211 1ª FASE: CLINICAmente perturbada

Recepción1, pasillo, ascensor, recepción 2, pasillo, sala de espera, pasillo, ascensor, pasillo, sala de (des)espera2, pasillo, ascensor, pasillo, habitación 211.
Apartamento ideal para dos personas. Sofá-cama, baño gigante con ducha para compartir enjabonadas, armario empotrado, cama transformer, ventana a la calle y tv de 27”.
Me pongo una bata azul y unas bragotas de papel que podría utilizar posteriormente como gorro protector de rulos.
La espera no fue esperada. Yo estaba allí pero todo eso no me estaba pasando, era una espectadora más.
Silla de ruedas y pasillos helados.
Camilla, colocación de la vía en la mano, espera, frío, el anestesista se presenta estrechando mi única mano despierta, antibiótico, espera, frío.
Silla de ruedas, pasillo helado y quirófano.
Posición fetal, aguja, frío, palpitación lumbar, 6 manos, “no te muevas!”, palpitación lumbar2, “no te muevas”, escalofríos, pierna electrocutada, “joderrrr”, más anestesia, (acaba ya!), “encógete más más más...ya está”.
Siento un agradable cosquilleo en la barriga.
Falta media cama, tengo una pierna colgando y la otra la están pincelando con yodo. Lo noto pero no lo noto.
Me colocan los brazos en cruz y me tapan con una manta blanca.
Hago un par de comentarios graciosillos y al momento veo al anestesista con una jeringa inyectando algo por la vía de mi mano.
-Eso que es, para que me calle?
No sé cuánto rato paso pero casi me pierdo el gran momento. Abrí los ojos porque escuché la voz del doctor.
-Y esto es la rotula, los ligamentos están bien...y aquí es donde está la fisura, ves? Ahora hacemos así y listo.
Miré la pantalla y era como una madriguera de documental, pero no salió ningún animalillo.
Camilla, pasillo helado, espera.
Camilla, pasillo helado, habitación 211.
Mis paRdes y Bicho Bola están allí, pero yo no, no soy la de la cama, no tengo ninguna vía en la mano, no estoy, no me siento a mi misma y mucho menos la pierna.



y sigue lloviendo...

martes, 15 de noviembre de 2011

(Im)paciente habitación 211

Despues de 7 meses, xisco, el menisco, ha sido operado.
En cuanto pueda os "cuentare" la experiencia.

Saludos intrameniscales!

lunes, 7 de noviembre de 2011

THE END

Estábamos reunidos en casa de mis paRdes, sentados en el comedor, cuando sentí la presencia de alguien dos puertas más allá.
-Lo siento, tengo que irme. No os preocupéis por mí, estaré bien.
Atravesé la cocina y salté por la ventana de la galería. Séptimo piso.
Casi me estrello contra el suelo, hace tiempo que no vuelo y me ha costado controlar el arranque. Como no conseguía enlairarme todo lo alto que yo quería, he optado por hacerme pequeña y huir apartando el césped mojado por la lluvia sin que me vieran.
Después de un buen rato, he visto a mi maRde conduciendo un coche rojo y he saltado hasta el techo.
-Hola mama- le he dicho asomando la cabeza, ya de un tamaño normal, por la ventanilla.
-Cosquillas, cosquillas!!!- me decía riendo y sacando el brazo buscando mi punto débil.
-Mama por favor! Cuando consigan atraparme y me maten no te hará tanta gracia! Nos vemos a la hora de comer. Un beso!
Y volé, esta vez bien alto. Seguí por la rambla y como no, allí estaba mi paRde paseando.
-Hola niña
-Hola papa, me quedo solo un ratito, ya sabes que me están persiguiendo y pueden aparecer en cualquier momento.
-Ven, que aquí no te verán.
Bajamos unas escaleras que había en la acera y entramos en una especie de mercadillo subterráneo, oscuro, con las tiendas amontonadas unas con otras. Y cada dos pasos encontrábamos unas bolsitas con un texto dentro y monedas.
-Niña, echa aquí, éste es para ti – me dijo mientras echaba unas monedas en varias bolsitas.
En la que me dijo el título del texto era “colesterol”. Por lo visto era algo para mejorar lo que quisieras sólo con echar unas moneditas.
Me fui, supongo que seguí volando y corriendo hasta que llegó la hora de comer.
Parece ser que habíamos quedado en un restaurante.
Nos encontramos en la puerta y pasamos al comedor. Una vez dentro alguien me dijo al oído:
-Están aquí!
-Mierda!
Tuve que subir una gran persiana y abrir la ventana corredera que pesaba la vida entera.
Me quedé en la repisa para comprobar la altura, vaya tontería, si sé volar, pero en ese momento estaba bloqueada.
Entonces vi que debajo había una terraza y podía descolgarme fácilmente sin peligro.
Caí y salí corriendo.
El paisaje me era familiar. Un suelo medio arenoso, con pinos a los lados. “Directa al mar”.
Mientras corría con todas mis fuerzas, aparecían personas que corrían en la misma dirección, que salían entre los pinos. No eran personas normales. Un chico con una joroba preciosa, una chica con pico de pájaro y plumas en sus brazos....todos ellos eran puro color y de una extraordinaria belleza. En este momento fue cuando me inundó una sensación de bienestar y de paz absoluta.
Todos íbamos al mismo sitio. La huida se había acabado. Nuestro camino era la libertad. Y en el mismo sueño me hablaba a mí misma:
“Es así, es así como acaba! Tantos años soñando que me perseguían...y por fin ha llegado el final”

miércoles, 2 de noviembre de 2011

BISTEGÜINO



Gran obra del señor Don Jaime "el chevere".

domingo, 30 de octubre de 2011

SE ME VA LA PINZA...

Ayer llegué tarde, odio llegar tarde!
La culpa la tuvieron unas pinzas, la cantidad y tipo de ropa y mi manía a la hora de tender.
Que si los calcetines emparejados uno al ladito del otro y mirando hacia el mismo lado, que si las toallas al fondo y las cositas pequeñas más cerca de mi ventana, que si compensar el peso utilizando ambas cuerdas (es de esas cuerdas de tender móviles, tira que te tira).
Por no hablar de mi especial manía con los colores. La toalla verde con las pinzas verdes, las braguitas rosas con las pinzas rosas y la prenda que no quiero perder, ya sea por cariño o por roñiño (que da vergüenza que lo vean de lo hecho polvo que está), cayendo al piso del vecino de abajo, éstas las agarro con pinzas de madera que sujeten al 99%.
También es imprescindible gastar TODAS las pinzas y dejar el cestito vacío.
Si es necesario pongo 3 pinzas en un tirachinas.
Sísí...estoy fatal.
Lo que podría ser 10 minutos se convierten en media hora.
Y lo más penoso es que luego al recogerlo va directo a los cajones, sin nisiquiera darle la vuelta a los calcetines, camisetas o bragas.
Se me va la pinza...cada vez más.
Cada vez más cerca de estar más lejos.

Y parece ser que mi sobri sigue los mismos pasos...
El solito las ha colocado...

viernes, 28 de octubre de 2011

Crashhhh

Por enésima vez he vuelto a masticar mis propias muelas. Una sensación que no deseo a nadie.
Esta vez, estaba en la playa, un precioso día soleado con mi hermana y llevaba los aparatos que usaba de pequeña puestos.
Me puse a comer algo y crash, crash, crash...
Lancé los aparatos al aire, me levanté y escupí los trozos de muelas sobre la palma de mi mano. Con la lengua pude hacer una exploración aproximada y eran almenos dos huecos en cada lado.
Salí corriendo hacia nosédónde y a medio camino me acordé de mis aparatos. Así que volví a la playa a recuperarlos.
Una chica gafapasta con los labios pintados de rojo se percató de que andaba buscando algo.
Se me acercó con una risita desagradable y me dijo.
-Ya sé qué estás buscando, mi amiga lo ha guardado, ven que te lo doy.
-Por qué te ries de esa manera?
-Mujer, que no te de vergüenza, todos hemos venido de noche a la playa alguna vez, ya sabes...
-Pero que dices! Si yo acabo de venir, esta mañana, con mi hermana y no sé con quién más! No es lo que estás pensando!
-Sí, ya...