Ya sabéis que soy mu atascá, que cuando se me mete algo en la cabeza...
Ayer, después de sobrevivir al río más peligroso de Barcelona, useasé, las Ramblas llena de pipol, conseguimos llegar a la tienda. No me atrevía ni a pasar. Me entró una cagalera....pero me dije: venga valiente, tú solita te lo has buscado, ahora TE JODES!!!
Toda luminosa, llena de escaparates, de dibujicos, de música, de chicos guays...
Como siempre, un tiowenorro. Se nos acerca y nos entrega un formulario para rellenar. Más nervios.
Primera pregunta: fecha.
-Empezamos bien, pero fecha de hoy o fecha de nacimiento?
-Anda melona, cópiate de mi.-me dijo Mireia miamigadetodalavida.
El chico:
-Quién va a ser la primera?
-Ella, ella- le dije mientras la empujaba.
Todavía estaba a tiempo....
Y en cuestión de dos minutos ya volvía la tía tan feliz.
Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa???????
Sísísí, ya me tocaba. Subí las escalerillas y el chico me estaba esperando.
-Siéntate en la camilla.
Yo sentaíca, con mi targetica de visita en las manos, resbalando con el sudor.
-Mira hacia la derecha.
Como me haga estar así, a mí me da, a mi me da el calambrazo en el cuello y ya la hemos liao...
Por suerte luego me dijo que le mirara a él. Mientras yo pensaba: El yoga, el yoga me ayudará a tranquilizarme, piensa en tu respiración, cierra los ojos, nonono, será peor, ábrelos. Y pa donde le miro? No le mires directamente, a ver si le va a dar rabia, bueno, pues a las orejas...................DiOOOOOSSSSSSS!!!!
La lágrima MAAAAS grande de mi Historia, se arrejuntó y esperó a que el muchacho me diera una gasica para ser secada.
Desde entonces, he dejado de hacer mi movimiento ratonil cuando tengo mocos.
Desde entonces, he perdido un 33% de expresividad.
Desde entonces, cuando camino, sigo a la bolita.
viernes, 14 de enero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
ANDA, QUE NO ES POCO
Empuja, quiere salir. Finalmente le ayudan. Sólo no puede.
Entro a la habitación y allí está, estirada en la cama con algo nuevo enganchado a su pecho.
Me emociono, es mi hermana y me cuesta reconocerla.
El desconocido se retuerce, llora, duerme, succiona, llora, duerme, defeca...
...me mira. O eso parece. Su cara no cambia de expresión. El repertorio de ganyotas se me está acabando.
Es mi primer biberón. Coloco su incontrolable cabeza sobre mi brazo izquierdo, lo tapo con una mantita y me apresuro a que entre en contacto con la tetina antes de que rompa su llanto.
Cuando acaba, lo coloco boca abajo sobre mi pecho, con la cabeza-muelle en mi hombro. Le doy cuidadosamente unos golpecitos en la espalda y después de expulsar el aire y de dejarme algún que otro medallón por mi delicado trabajo, intento dormirlo en la mecedora cantando algo que se parece a una canción.
Le he comprado una toallita con esquinas reforzadas con mordedores, pero es como si tuviera unas manoplas puestas. No consigue sujetar nada.
Está tumbado. Tengo en la mano su toallita. La lanzo al aire mientras hago un gracioso ruido a la vez. Se ríe a carcajadas. Es la primera vez que lo oigo reírse de esa manera tan contagiosa.
Coge la toallita y consigue llevarse una esquina directamente a la boca. La retira, se la mira, la cambia de mano dos veces seguidas y vuelve a atacar con sus encías aún desnudas.
Sus padres le acercan el teclado de tela a los pies, ya que no para de mover la pierna izquierda, como los gatos chinos con el brazo, arriba y abajo, y lo patea melódicamente.
Ya consigue quedarse más de 10 segundos sentado sin caerse. Juega con varios chismes en la esquina del sofá atrincherado con cojines. Mi toallita está entre ellos.
Coge el teclado y se lo coloca en los pies el solito. Comienza el concierto.
Esta sentado, se deja caer hacia un lado, y hace la croqueta para alcanzar el objetivo divisado. Luego se queda boca arriba, con la presa cogida con las dos manos y la muerde con sus recién aparecidas paletas.
Empieza a tararear una melodía, es su propia nana. Hora de dormir.
Se arrastra.
Gatea.
En la cama grande, se dirige hasta el cabecero e intenta ponerse de pie. Lo consigue. Nos mira y se deja caer de culo contra el colchón. Se ríe, se divierte, con algo que ha descubierto él solito, sin que nadie le enseñe.
En el paseo, le regalo una hoja de un árbol y éste la coge minuciosamente por el final del pecíolo, al igual que los globos, que los coge por el nudo con sus deditos índice y pulgar. Ha mejorado increíblemente su precisión, tanto como un pie de rey.
Hora de la papilla. Aaaabre la boca exageradamente. Mientras, encaja piezas una sobre la otra hasta formar una altísima torre sobre la mesa.
Está gateando a la vez que empuja un cochecito. Le llamo. Estoy en la otra punta del comedor, en postura gateo. Nos miramos. Y acompañado por gruñidos salvajes nos acercamos de frente a toda velocidad. Una vez llegamos a juntarnos, se me tira al cuello y me llena la oreja de babas.
Me escondo. Me busca. Me encuentra. Se ríe.
Está sujetado a la mesita pequeña del comedor, con un papel en las manos. Se sujeta con la barriga, creo que no es consciente de ello.
Sólo quiere que le cojamos de las manos para andar. Te suelta una para señalarte algo y luego se arrasca graciosamente la cabeza para que se la vuelvas a coger. Es la señal.
Enciende el equipo de música del comedor y baila diferenciando cada estilo que suena.
Intentan darle su primera sopa de letras. Después de la cucharada número 15, nos dice todo lo que tenía que decir. Empieza a sacar lentamente todas las letras de su boca. No se había tragado ni una.
Sigue sin decir tita.
Se esconde. Lo busco. Lo encuentro. Me río.
Ya no necesita manos. Recorre el pasillo del comedor entero y luego se lanza a tus piernas abrazándolas.
Mientras pueda, continuaré siguiendo tus pasos.

DEDICADO A MI PEQUEÑO GRAN REY MAGO.
Entro a la habitación y allí está, estirada en la cama con algo nuevo enganchado a su pecho.
Me emociono, es mi hermana y me cuesta reconocerla.
El desconocido se retuerce, llora, duerme, succiona, llora, duerme, defeca...
...me mira. O eso parece. Su cara no cambia de expresión. El repertorio de ganyotas se me está acabando.
Es mi primer biberón. Coloco su incontrolable cabeza sobre mi brazo izquierdo, lo tapo con una mantita y me apresuro a que entre en contacto con la tetina antes de que rompa su llanto.
Cuando acaba, lo coloco boca abajo sobre mi pecho, con la cabeza-muelle en mi hombro. Le doy cuidadosamente unos golpecitos en la espalda y después de expulsar el aire y de dejarme algún que otro medallón por mi delicado trabajo, intento dormirlo en la mecedora cantando algo que se parece a una canción.
Le he comprado una toallita con esquinas reforzadas con mordedores, pero es como si tuviera unas manoplas puestas. No consigue sujetar nada.
Está tumbado. Tengo en la mano su toallita. La lanzo al aire mientras hago un gracioso ruido a la vez. Se ríe a carcajadas. Es la primera vez que lo oigo reírse de esa manera tan contagiosa.
Coge la toallita y consigue llevarse una esquina directamente a la boca. La retira, se la mira, la cambia de mano dos veces seguidas y vuelve a atacar con sus encías aún desnudas.
Sus padres le acercan el teclado de tela a los pies, ya que no para de mover la pierna izquierda, como los gatos chinos con el brazo, arriba y abajo, y lo patea melódicamente.
Ya consigue quedarse más de 10 segundos sentado sin caerse. Juega con varios chismes en la esquina del sofá atrincherado con cojines. Mi toallita está entre ellos.
Coge el teclado y se lo coloca en los pies el solito. Comienza el concierto.
Esta sentado, se deja caer hacia un lado, y hace la croqueta para alcanzar el objetivo divisado. Luego se queda boca arriba, con la presa cogida con las dos manos y la muerde con sus recién aparecidas paletas.
Empieza a tararear una melodía, es su propia nana. Hora de dormir.
Se arrastra.
Gatea.
En la cama grande, se dirige hasta el cabecero e intenta ponerse de pie. Lo consigue. Nos mira y se deja caer de culo contra el colchón. Se ríe, se divierte, con algo que ha descubierto él solito, sin que nadie le enseñe.
En el paseo, le regalo una hoja de un árbol y éste la coge minuciosamente por el final del pecíolo, al igual que los globos, que los coge por el nudo con sus deditos índice y pulgar. Ha mejorado increíblemente su precisión, tanto como un pie de rey.
Hora de la papilla. Aaaabre la boca exageradamente. Mientras, encaja piezas una sobre la otra hasta formar una altísima torre sobre la mesa.
Está gateando a la vez que empuja un cochecito. Le llamo. Estoy en la otra punta del comedor, en postura gateo. Nos miramos. Y acompañado por gruñidos salvajes nos acercamos de frente a toda velocidad. Una vez llegamos a juntarnos, se me tira al cuello y me llena la oreja de babas.
Me escondo. Me busca. Me encuentra. Se ríe.
Está sujetado a la mesita pequeña del comedor, con un papel en las manos. Se sujeta con la barriga, creo que no es consciente de ello.
Sólo quiere que le cojamos de las manos para andar. Te suelta una para señalarte algo y luego se arrasca graciosamente la cabeza para que se la vuelvas a coger. Es la señal.
Enciende el equipo de música del comedor y baila diferenciando cada estilo que suena.
Intentan darle su primera sopa de letras. Después de la cucharada número 15, nos dice todo lo que tenía que decir. Empieza a sacar lentamente todas las letras de su boca. No se había tragado ni una.
Sigue sin decir tita.
Se esconde. Lo busco. Lo encuentro. Me río.
Ya no necesita manos. Recorre el pasillo del comedor entero y luego se lanza a tus piernas abrazándolas.
Mientras pueda, continuaré siguiendo tus pasos.

DEDICADO A MI PEQUEÑO GRAN REY MAGO.
martes, 4 de enero de 2011
jueves, 30 de diciembre de 2010
LISTA DE LA TONTA
Entrecerrar los ojillos, como los chinos, delante del espejo, observar mi reflejo borroso por el “efecto pestañas” e imaginar que tengo el pelo rapado.
Contratar a alguien para que me rasque, la vitro, me da dentera.
Localizar un nuevo dibujo en las formas del mármol de la cocina.
Emparejar el papel de wc después de que una cruel persona lo haya cortado separándolo de su otra mitad.
Hacer una foto a la nube de las 13h13min.
Andar con los ojos cerrados desde la habitación a la cocina, e intentar encender la luz a la 1ª estocada, sin palpar la pared.
Hacer girar 2 gajos de mandarina sobre sus barrigas uuuna y otra vez.
Echar trazos de fairy en el platillo blanco del estropajo, un poco de lejía, imaginar a qué se parece antes de observar cómo se transforma y cambian los colores, añadir agua y ya está listo para ponerme a fregar.
Sostener una toalla limpia sobre las palmas de mis manos y hundirla contra las cuencas de mis ojos mojados durante varios segundos. Inhalar antes de retirar.
Echar suficiente azúcar en el yogurt natural para que pueda sentir el "cri-cri" en cada cucharada.
Encender la radio y cocinar al ritmo de la música como en el videoclip deee...de quién era???
Doblar sobre sí mismo 2 o 3 veces el sobre de azucarillo con el recorte dentro.
Cerrar los ojos y respirar tres veces con las manos abiertas en las costillas para confirmar existencia.
Equilibrar el equilibrio.
No alterar el desorden.
Hacerme la TONTA y no pasarme de LISTA.
Ahora ya puedo abrir los ojos delante del espejo!!!
Y REIR!!!
Contratar a alguien para que me rasque, la vitro, me da dentera.
Localizar un nuevo dibujo en las formas del mármol de la cocina.
Emparejar el papel de wc después de que una cruel persona lo haya cortado separándolo de su otra mitad.
Hacer una foto a la nube de las 13h13min.
Andar con los ojos cerrados desde la habitación a la cocina, e intentar encender la luz a la 1ª estocada, sin palpar la pared.
Hacer girar 2 gajos de mandarina sobre sus barrigas uuuna y otra vez.
Echar trazos de fairy en el platillo blanco del estropajo, un poco de lejía, imaginar a qué se parece antes de observar cómo se transforma y cambian los colores, añadir agua y ya está listo para ponerme a fregar.
Sostener una toalla limpia sobre las palmas de mis manos y hundirla contra las cuencas de mis ojos mojados durante varios segundos. Inhalar antes de retirar.
Echar suficiente azúcar en el yogurt natural para que pueda sentir el "cri-cri" en cada cucharada.
Encender la radio y cocinar al ritmo de la música como en el videoclip deee...de quién era???
Doblar sobre sí mismo 2 o 3 veces el sobre de azucarillo con el recorte dentro.
Cerrar los ojos y respirar tres veces con las manos abiertas en las costillas para confirmar existencia.
Equilibrar el equilibrio.
No alterar el desorden.
Hacerme la TONTA y no pasarme de LISTA.
Ahora ya puedo abrir los ojos delante del espejo!!!
Y REIR!!!
martes, 28 de diciembre de 2010
lunes, 27 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
CHICA MOPA
Así me llamarían si me pusiera unos calcetines cubriendo el calzado que llevo puesto.
Es como si llevase incorporado el palo de una escoba, no hace falta que diga qué sistema de incorporación parece que haya usado...
A veces muevo los brazos como los playmóbil y sólo emito sonidos como "E-VA"..."WALL·E".
Después de 6 días la cosa ha mejorado. Bueno, digamos que estoy al 50%, la otra mitad se ha quedado derretida en la esterilla.
Los factores que han ayudado a mi mejora han sido los siguientes:
Visita a una nueva fisio: trabaja con "cromoterapia". Ella te pregunta: de qué color es....? Y cada vez que aciertas, te sientes mejor, ya que si fallas te mete una ostia donde más te duele.
Bueno, el caso es que apagó las luces y cogió un chisme alargado y gordo, con la punta redondeada y más gorda, que estaba conectado a una máquina. Yo estaba confundida, boca abajo, en pelotas, indefensa....y el final de "Las edades de Lulú" demasiado reciente en mi cabeza.
Nada, que me pasó el chisme por todo el cuerpo, cambiando los filtros, diferentes longitudes de onda y tal y Pascual. Vamos, que mañana monto yo un cacharro de esos con el Shimadzu del laboratorio, sísí, y me forro!
Pues después se lió a trabajar con las manos. Una hora y media en total!! Osea, que la semana que viene vuelvo, que estoy falta de cariño, joder!
La otra cosa ha sido el chiringuito que me montao en la comecina (lo tengo todo junto). Me he puesto una manta gorda en el suelo, con la esterilla enchufada en la zona dorsal. Incienso. Y un cedese de "asian chilaut mics volumen uno". Bueno, y se me había olvidado, con la colaboración de las tuberías de la calefacción. No paran de escucharse unos constantes chorrillos, los cuales hacen el mismo efecto que una de esas fuentes que se venden como relajantes, pero a lo grande.
Así que cada mañana y cada noche, me pongo media horita a hacer posturitas de yoga, pero yoga del mío, osea, de la tercera edad. Uy no, ésta sería una clasificación errónea. Conozco a una abuela de 82 años que se hizo daño en las cervicales porque, atentos: SE QUEDÓ DORMIDA EN LA POSTURA INVERTIDA, LA VELA!!!
Así que digamos que mi yoga es de la A.M.A (y ensancha el alma), Asociación de Marylisiadas Anónimas (veáse “salú”; set 2008).
Y por último, las drogas, sísí. Antes de tomármelas ya estaba alucinando. Una tarde, echando la siesta, soñé que miraba a la pared y un trozo se metía para adentro. Pero nada de puerta a otra dimensión, no. Si había un cuadro, el cuadro se alejaba. Yo alargaba el brazo para intentar tocarla y se metía más adentro aún. Sacaba la mano y recuperaba la forma. Muuuuy fuerte.
Las consecuencias de la situación:
-Como me pongo una faja para proteger del frío las dorsales, he reducido dos tallas de tetas, mierdaaaa!
-No sé si del chisme de la fisio o de pasar demasiado tiempo con mi Dear Esther(illa), tengo un ligero cosquilleo en los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Como una especie de calambre crónico. Aprovechando en la época en que estamos, voy a ponerme un pijama verde, una estrella en la cabeza y voy a meter esos dos puñeteros deditos en un enchufe, a ver si se me encienden los ojillos de colores y por fin puedo tener mi primer árbol de Navidad.
Es como si llevase incorporado el palo de una escoba, no hace falta que diga qué sistema de incorporación parece que haya usado...
A veces muevo los brazos como los playmóbil y sólo emito sonidos como "E-VA"..."WALL·E".
Después de 6 días la cosa ha mejorado. Bueno, digamos que estoy al 50%, la otra mitad se ha quedado derretida en la esterilla.
Los factores que han ayudado a mi mejora han sido los siguientes:
Visita a una nueva fisio: trabaja con "cromoterapia". Ella te pregunta: de qué color es....? Y cada vez que aciertas, te sientes mejor, ya que si fallas te mete una ostia donde más te duele.
Bueno, el caso es que apagó las luces y cogió un chisme alargado y gordo, con la punta redondeada y más gorda, que estaba conectado a una máquina. Yo estaba confundida, boca abajo, en pelotas, indefensa....y el final de "Las edades de Lulú" demasiado reciente en mi cabeza.
Nada, que me pasó el chisme por todo el cuerpo, cambiando los filtros, diferentes longitudes de onda y tal y Pascual. Vamos, que mañana monto yo un cacharro de esos con el Shimadzu del laboratorio, sísí, y me forro!
Pues después se lió a trabajar con las manos. Una hora y media en total!! Osea, que la semana que viene vuelvo, que estoy falta de cariño, joder!
La otra cosa ha sido el chiringuito que me montao en la comecina (lo tengo todo junto). Me he puesto una manta gorda en el suelo, con la esterilla enchufada en la zona dorsal. Incienso. Y un cedese de "asian chilaut mics volumen uno". Bueno, y se me había olvidado, con la colaboración de las tuberías de la calefacción. No paran de escucharse unos constantes chorrillos, los cuales hacen el mismo efecto que una de esas fuentes que se venden como relajantes, pero a lo grande.
Así que cada mañana y cada noche, me pongo media horita a hacer posturitas de yoga, pero yoga del mío, osea, de la tercera edad. Uy no, ésta sería una clasificación errónea. Conozco a una abuela de 82 años que se hizo daño en las cervicales porque, atentos: SE QUEDÓ DORMIDA EN LA POSTURA INVERTIDA, LA VELA!!!
Así que digamos que mi yoga es de la A.M.A (y ensancha el alma), Asociación de Marylisiadas Anónimas (veáse “salú”; set 2008).
Y por último, las drogas, sísí. Antes de tomármelas ya estaba alucinando. Una tarde, echando la siesta, soñé que miraba a la pared y un trozo se metía para adentro. Pero nada de puerta a otra dimensión, no. Si había un cuadro, el cuadro se alejaba. Yo alargaba el brazo para intentar tocarla y se metía más adentro aún. Sacaba la mano y recuperaba la forma. Muuuuy fuerte.
Las consecuencias de la situación:
-Como me pongo una faja para proteger del frío las dorsales, he reducido dos tallas de tetas, mierdaaaa!
-No sé si del chisme de la fisio o de pasar demasiado tiempo con mi Dear Esther(illa), tengo un ligero cosquilleo en los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Como una especie de calambre crónico. Aprovechando en la época en que estamos, voy a ponerme un pijama verde, una estrella en la cabeza y voy a meter esos dos puñeteros deditos en un enchufe, a ver si se me encienden los ojillos de colores y por fin puedo tener mi primer árbol de Navidad.
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