17:30h. Suena la alarma del móvil, evento: DiENTISTA a las 18:30h.
Un cóctel de tren y metro con un toque de trasbordo en la línea.
Después de llegar a tomar por culo, me invitan a la querida “sala de espera”.
18:30h he llegado a tiempo y sudando por ello. Comparto la sala con sólo una mujer.
18:45h estoy entretenida haciendo los deberes de inglés. Entra una enfermera y se lleva a la mujer.
19:00h ya he cerrado el libro porque he acabado. Un chico entra.
19:15h la versión instrumental de ” relooooj no marques las hooooras”, de los Panchos, ha sonado por tercera vez. Entra una enfermera y se lleva al chico.
19:30h me quedo sola, esperando....me levanto y destripo una por una las revistas “semana”, “hola”, “vogue”...salvo la “national geographic”. Parece que ahora me siento un poco mejor. Me acerco al rincón de los niños y vuelco de una patada el cubo de piezas. Sobre una mesita de colores hay un libro de “los ositos happy en la playa”. Lo cojo y lo coloco en la estantería de las revistas. No creo que noten la diferencia.
Empiezo a sudar frío. No se me ocurre nada mejor ni más satisfactorio que lanzar todas las sillas hacia la misma pared y formar una hermosa montaña. Eso es aaaaaarte. Creo que tengo que dejar de ver "museo coconut".
Ha caído algún que otro diploma esparciendo cristales por la moqueta.
19:29 h entra la enfermera y me llama.
-Perdón por el retraso.
-No, no, perdón yo por el destrozo.
-Tranquila, siempre compramos revistas y sillas de sobras.
-En serio, me sabe muy mal.
-Además hemos contratado a la Conchi que se encarga de limpiar y volver a montar la sala. No te preocupes.
-Pero es que es la segunda vez que me pasa.
-De veras que no pasa nada. Tampoco eres la única.
-Pero es que me volverá a pasar!!!
-Qué pesadita, que no pasa nada, que quieres pagar los desperfectos para sentirte mejor?
-Pues no, creo que con NO hacerme esperar se solucionaría todo. Mi tiempo vale lo mismo que el suyo, sabe? No está de rebajas.
miércoles, 19 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
ESTEBANco está ocupado,
por una abuelita que hace collares,
con sus propias manos y su buena vista, social club.
Siempre que pasaba me paraba,
unas veces le ofrecía una fruta,
otras veces le compré,
y sin que se diera cuenta se había ganado el cariño de una pseudonieta.
Esta mañana frente al banco había una caseta informativa.
Estaba tan pegada que no dejaba sitio para sentarse.
Pero eso ya da igual,
porque hace tiempo que el banco está vacío,
hace tiempo que no la veo,
espero que siga haciendo collares,
en un bonito sillón de terciopelo.
con sus propias manos y su buena vista, social club.
Siempre que pasaba me paraba,
unas veces le ofrecía una fruta,
otras veces le compré,
y sin que se diera cuenta se había ganado el cariño de una pseudonieta.
Esta mañana frente al banco había una caseta informativa.
Estaba tan pegada que no dejaba sitio para sentarse.
Pero eso ya da igual,
porque hace tiempo que el banco está vacío,
hace tiempo que no la veo,
espero que siga haciendo collares,
en un bonito sillón de terciopelo.
viernes, 14 de enero de 2011
SIGUE LA BOLITA
Ya sabéis que soy mu atascá, que cuando se me mete algo en la cabeza...
Ayer, después de sobrevivir al río más peligroso de Barcelona, useasé, las Ramblas llena de pipol, conseguimos llegar a la tienda. No me atrevía ni a pasar. Me entró una cagalera....pero me dije: venga valiente, tú solita te lo has buscado, ahora TE JODES!!!
Toda luminosa, llena de escaparates, de dibujicos, de música, de chicos guays...
Como siempre, un tiowenorro. Se nos acerca y nos entrega un formulario para rellenar. Más nervios.
Primera pregunta: fecha.
-Empezamos bien, pero fecha de hoy o fecha de nacimiento?
-Anda melona, cópiate de mi.-me dijo Mireia miamigadetodalavida.
El chico:
-Quién va a ser la primera?
-Ella, ella- le dije mientras la empujaba.
Todavía estaba a tiempo....
Y en cuestión de dos minutos ya volvía la tía tan feliz.
Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa???????
Sísísí, ya me tocaba. Subí las escalerillas y el chico me estaba esperando.
-Siéntate en la camilla.
Yo sentaíca, con mi targetica de visita en las manos, resbalando con el sudor.
-Mira hacia la derecha.
Como me haga estar así, a mí me da, a mi me da el calambrazo en el cuello y ya la hemos liao...
Por suerte luego me dijo que le mirara a él. Mientras yo pensaba: El yoga, el yoga me ayudará a tranquilizarme, piensa en tu respiración, cierra los ojos, nonono, será peor, ábrelos. Y pa donde le miro? No le mires directamente, a ver si le va a dar rabia, bueno, pues a las orejas...................DiOOOOOSSSSSSS!!!!
La lágrima MAAAAS grande de mi Historia, se arrejuntó y esperó a que el muchacho me diera una gasica para ser secada.
Desde entonces, he dejado de hacer mi movimiento ratonil cuando tengo mocos.
Desde entonces, he perdido un 33% de expresividad.
Desde entonces, cuando camino, sigo a la bolita.
Ayer, después de sobrevivir al río más peligroso de Barcelona, useasé, las Ramblas llena de pipol, conseguimos llegar a la tienda. No me atrevía ni a pasar. Me entró una cagalera....pero me dije: venga valiente, tú solita te lo has buscado, ahora TE JODES!!!
Toda luminosa, llena de escaparates, de dibujicos, de música, de chicos guays...
Como siempre, un tiowenorro. Se nos acerca y nos entrega un formulario para rellenar. Más nervios.
Primera pregunta: fecha.
-Empezamos bien, pero fecha de hoy o fecha de nacimiento?
-Anda melona, cópiate de mi.-me dijo Mireia miamigadetodalavida.
El chico:
-Quién va a ser la primera?
-Ella, ella- le dije mientras la empujaba.
Todavía estaba a tiempo....
Y en cuestión de dos minutos ya volvía la tía tan feliz.
Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa???????
Sísísí, ya me tocaba. Subí las escalerillas y el chico me estaba esperando.
-Siéntate en la camilla.
Yo sentaíca, con mi targetica de visita en las manos, resbalando con el sudor.
-Mira hacia la derecha.
Como me haga estar así, a mí me da, a mi me da el calambrazo en el cuello y ya la hemos liao...
Por suerte luego me dijo que le mirara a él. Mientras yo pensaba: El yoga, el yoga me ayudará a tranquilizarme, piensa en tu respiración, cierra los ojos, nonono, será peor, ábrelos. Y pa donde le miro? No le mires directamente, a ver si le va a dar rabia, bueno, pues a las orejas...................DiOOOOOSSSSSSS!!!!
La lágrima MAAAAS grande de mi Historia, se arrejuntó y esperó a que el muchacho me diera una gasica para ser secada.
Desde entonces, he dejado de hacer mi movimiento ratonil cuando tengo mocos.
Desde entonces, he perdido un 33% de expresividad.
Desde entonces, cuando camino, sigo a la bolita.
lunes, 10 de enero de 2011
ANDA, QUE NO ES POCO
Empuja, quiere salir. Finalmente le ayudan. Sólo no puede.
Entro a la habitación y allí está, estirada en la cama con algo nuevo enganchado a su pecho.
Me emociono, es mi hermana y me cuesta reconocerla.
El desconocido se retuerce, llora, duerme, succiona, llora, duerme, defeca...
...me mira. O eso parece. Su cara no cambia de expresión. El repertorio de ganyotas se me está acabando.
Es mi primer biberón. Coloco su incontrolable cabeza sobre mi brazo izquierdo, lo tapo con una mantita y me apresuro a que entre en contacto con la tetina antes de que rompa su llanto.
Cuando acaba, lo coloco boca abajo sobre mi pecho, con la cabeza-muelle en mi hombro. Le doy cuidadosamente unos golpecitos en la espalda y después de expulsar el aire y de dejarme algún que otro medallón por mi delicado trabajo, intento dormirlo en la mecedora cantando algo que se parece a una canción.
Le he comprado una toallita con esquinas reforzadas con mordedores, pero es como si tuviera unas manoplas puestas. No consigue sujetar nada.
Está tumbado. Tengo en la mano su toallita. La lanzo al aire mientras hago un gracioso ruido a la vez. Se ríe a carcajadas. Es la primera vez que lo oigo reírse de esa manera tan contagiosa.
Coge la toallita y consigue llevarse una esquina directamente a la boca. La retira, se la mira, la cambia de mano dos veces seguidas y vuelve a atacar con sus encías aún desnudas.
Sus padres le acercan el teclado de tela a los pies, ya que no para de mover la pierna izquierda, como los gatos chinos con el brazo, arriba y abajo, y lo patea melódicamente.
Ya consigue quedarse más de 10 segundos sentado sin caerse. Juega con varios chismes en la esquina del sofá atrincherado con cojines. Mi toallita está entre ellos.
Coge el teclado y se lo coloca en los pies el solito. Comienza el concierto.
Esta sentado, se deja caer hacia un lado, y hace la croqueta para alcanzar el objetivo divisado. Luego se queda boca arriba, con la presa cogida con las dos manos y la muerde con sus recién aparecidas paletas.
Empieza a tararear una melodía, es su propia nana. Hora de dormir.
Se arrastra.
Gatea.
En la cama grande, se dirige hasta el cabecero e intenta ponerse de pie. Lo consigue. Nos mira y se deja caer de culo contra el colchón. Se ríe, se divierte, con algo que ha descubierto él solito, sin que nadie le enseñe.
En el paseo, le regalo una hoja de un árbol y éste la coge minuciosamente por el final del pecíolo, al igual que los globos, que los coge por el nudo con sus deditos índice y pulgar. Ha mejorado increíblemente su precisión, tanto como un pie de rey.
Hora de la papilla. Aaaabre la boca exageradamente. Mientras, encaja piezas una sobre la otra hasta formar una altísima torre sobre la mesa.
Está gateando a la vez que empuja un cochecito. Le llamo. Estoy en la otra punta del comedor, en postura gateo. Nos miramos. Y acompañado por gruñidos salvajes nos acercamos de frente a toda velocidad. Una vez llegamos a juntarnos, se me tira al cuello y me llena la oreja de babas.
Me escondo. Me busca. Me encuentra. Se ríe.
Está sujetado a la mesita pequeña del comedor, con un papel en las manos. Se sujeta con la barriga, creo que no es consciente de ello.
Sólo quiere que le cojamos de las manos para andar. Te suelta una para señalarte algo y luego se arrasca graciosamente la cabeza para que se la vuelvas a coger. Es la señal.
Enciende el equipo de música del comedor y baila diferenciando cada estilo que suena.
Intentan darle su primera sopa de letras. Después de la cucharada número 15, nos dice todo lo que tenía que decir. Empieza a sacar lentamente todas las letras de su boca. No se había tragado ni una.
Sigue sin decir tita.
Se esconde. Lo busco. Lo encuentro. Me río.
Ya no necesita manos. Recorre el pasillo del comedor entero y luego se lanza a tus piernas abrazándolas.
Mientras pueda, continuaré siguiendo tus pasos.

DEDICADO A MI PEQUEÑO GRAN REY MAGO.
Entro a la habitación y allí está, estirada en la cama con algo nuevo enganchado a su pecho.
Me emociono, es mi hermana y me cuesta reconocerla.
El desconocido se retuerce, llora, duerme, succiona, llora, duerme, defeca...
...me mira. O eso parece. Su cara no cambia de expresión. El repertorio de ganyotas se me está acabando.
Es mi primer biberón. Coloco su incontrolable cabeza sobre mi brazo izquierdo, lo tapo con una mantita y me apresuro a que entre en contacto con la tetina antes de que rompa su llanto.
Cuando acaba, lo coloco boca abajo sobre mi pecho, con la cabeza-muelle en mi hombro. Le doy cuidadosamente unos golpecitos en la espalda y después de expulsar el aire y de dejarme algún que otro medallón por mi delicado trabajo, intento dormirlo en la mecedora cantando algo que se parece a una canción.
Le he comprado una toallita con esquinas reforzadas con mordedores, pero es como si tuviera unas manoplas puestas. No consigue sujetar nada.
Está tumbado. Tengo en la mano su toallita. La lanzo al aire mientras hago un gracioso ruido a la vez. Se ríe a carcajadas. Es la primera vez que lo oigo reírse de esa manera tan contagiosa.
Coge la toallita y consigue llevarse una esquina directamente a la boca. La retira, se la mira, la cambia de mano dos veces seguidas y vuelve a atacar con sus encías aún desnudas.
Sus padres le acercan el teclado de tela a los pies, ya que no para de mover la pierna izquierda, como los gatos chinos con el brazo, arriba y abajo, y lo patea melódicamente.
Ya consigue quedarse más de 10 segundos sentado sin caerse. Juega con varios chismes en la esquina del sofá atrincherado con cojines. Mi toallita está entre ellos.
Coge el teclado y se lo coloca en los pies el solito. Comienza el concierto.
Esta sentado, se deja caer hacia un lado, y hace la croqueta para alcanzar el objetivo divisado. Luego se queda boca arriba, con la presa cogida con las dos manos y la muerde con sus recién aparecidas paletas.
Empieza a tararear una melodía, es su propia nana. Hora de dormir.
Se arrastra.
Gatea.
En la cama grande, se dirige hasta el cabecero e intenta ponerse de pie. Lo consigue. Nos mira y se deja caer de culo contra el colchón. Se ríe, se divierte, con algo que ha descubierto él solito, sin que nadie le enseñe.
En el paseo, le regalo una hoja de un árbol y éste la coge minuciosamente por el final del pecíolo, al igual que los globos, que los coge por el nudo con sus deditos índice y pulgar. Ha mejorado increíblemente su precisión, tanto como un pie de rey.
Hora de la papilla. Aaaabre la boca exageradamente. Mientras, encaja piezas una sobre la otra hasta formar una altísima torre sobre la mesa.
Está gateando a la vez que empuja un cochecito. Le llamo. Estoy en la otra punta del comedor, en postura gateo. Nos miramos. Y acompañado por gruñidos salvajes nos acercamos de frente a toda velocidad. Una vez llegamos a juntarnos, se me tira al cuello y me llena la oreja de babas.
Me escondo. Me busca. Me encuentra. Se ríe.
Está sujetado a la mesita pequeña del comedor, con un papel en las manos. Se sujeta con la barriga, creo que no es consciente de ello.
Sólo quiere que le cojamos de las manos para andar. Te suelta una para señalarte algo y luego se arrasca graciosamente la cabeza para que se la vuelvas a coger. Es la señal.
Enciende el equipo de música del comedor y baila diferenciando cada estilo que suena.
Intentan darle su primera sopa de letras. Después de la cucharada número 15, nos dice todo lo que tenía que decir. Empieza a sacar lentamente todas las letras de su boca. No se había tragado ni una.
Sigue sin decir tita.
Se esconde. Lo busco. Lo encuentro. Me río.
Ya no necesita manos. Recorre el pasillo del comedor entero y luego se lanza a tus piernas abrazándolas.
Mientras pueda, continuaré siguiendo tus pasos.

DEDICADO A MI PEQUEÑO GRAN REY MAGO.
martes, 4 de enero de 2011
jueves, 30 de diciembre de 2010
LISTA DE LA TONTA
Entrecerrar los ojillos, como los chinos, delante del espejo, observar mi reflejo borroso por el “efecto pestañas” e imaginar que tengo el pelo rapado.
Contratar a alguien para que me rasque, la vitro, me da dentera.
Localizar un nuevo dibujo en las formas del mármol de la cocina.
Emparejar el papel de wc después de que una cruel persona lo haya cortado separándolo de su otra mitad.
Hacer una foto a la nube de las 13h13min.
Andar con los ojos cerrados desde la habitación a la cocina, e intentar encender la luz a la 1ª estocada, sin palpar la pared.
Hacer girar 2 gajos de mandarina sobre sus barrigas uuuna y otra vez.
Echar trazos de fairy en el platillo blanco del estropajo, un poco de lejía, imaginar a qué se parece antes de observar cómo se transforma y cambian los colores, añadir agua y ya está listo para ponerme a fregar.
Sostener una toalla limpia sobre las palmas de mis manos y hundirla contra las cuencas de mis ojos mojados durante varios segundos. Inhalar antes de retirar.
Echar suficiente azúcar en el yogurt natural para que pueda sentir el "cri-cri" en cada cucharada.
Encender la radio y cocinar al ritmo de la música como en el videoclip deee...de quién era???
Doblar sobre sí mismo 2 o 3 veces el sobre de azucarillo con el recorte dentro.
Cerrar los ojos y respirar tres veces con las manos abiertas en las costillas para confirmar existencia.
Equilibrar el equilibrio.
No alterar el desorden.
Hacerme la TONTA y no pasarme de LISTA.
Ahora ya puedo abrir los ojos delante del espejo!!!
Y REIR!!!
Contratar a alguien para que me rasque, la vitro, me da dentera.
Localizar un nuevo dibujo en las formas del mármol de la cocina.
Emparejar el papel de wc después de que una cruel persona lo haya cortado separándolo de su otra mitad.
Hacer una foto a la nube de las 13h13min.
Andar con los ojos cerrados desde la habitación a la cocina, e intentar encender la luz a la 1ª estocada, sin palpar la pared.
Hacer girar 2 gajos de mandarina sobre sus barrigas uuuna y otra vez.
Echar trazos de fairy en el platillo blanco del estropajo, un poco de lejía, imaginar a qué se parece antes de observar cómo se transforma y cambian los colores, añadir agua y ya está listo para ponerme a fregar.
Sostener una toalla limpia sobre las palmas de mis manos y hundirla contra las cuencas de mis ojos mojados durante varios segundos. Inhalar antes de retirar.
Echar suficiente azúcar en el yogurt natural para que pueda sentir el "cri-cri" en cada cucharada.
Encender la radio y cocinar al ritmo de la música como en el videoclip deee...de quién era???
Doblar sobre sí mismo 2 o 3 veces el sobre de azucarillo con el recorte dentro.
Cerrar los ojos y respirar tres veces con las manos abiertas en las costillas para confirmar existencia.
Equilibrar el equilibrio.
No alterar el desorden.
Hacerme la TONTA y no pasarme de LISTA.
Ahora ya puedo abrir los ojos delante del espejo!!!
Y REIR!!!
martes, 28 de diciembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
